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sábado, 9 de agosto de 2008

La llegada de ’sin papeles’ en patera baja un 7% por la crisis

Los servicios de información del Gobierno han constatado un descenso en el número de personas que esperan apostadas en distintos puntos de la costa norte de África para embarcar en una patera que les lleve de forma ilegal a España, según la secretaria de Estado de Inmigración, Consuelo Rumí, que asegura que la llegada de sin papeles por mar ha descendido un 7% respecto al primer semestre del año pasado, y un 13% sólo en Canarias. En total, en lo que va de año, han llegado 1.668 inmigrantes indocumentados a las costas andaluzas y 4.618 a las islas Canarias.

A juicio de Rumí, el descenso se debe al control de fronteras, las repatriaciones – “que disuaden a los potenciales inmigrantes de emprender ese viaje” – , y la situación económica de España, donde, aseguró, “hay menos posibilidades de encontrar trabajo tanto legal, como de forma clandestina”.

La secretaria de Estado hizo referencia al repunte registrado en la llegada de ciudadanos argelinos, algo que atribuyó a las buenas condiciones climátológicas y a un trayecto “no demasiado largo” hasta las costas de Murcia, Comunidad Valenciana e incluso Baleares, que no tendrá implantado el Sistema Integrado de Vigilancia Exterior (SIVE), hasta “finales de 2008 o principios de 2009”.

Ayer, al menos 94 inmigrantes llegaron a las costas españolas a bordo de tres embarcaciones: un cayuco con 67 subsaharianos fue interceptado de madrugada a 102 millas de Tenerife y dos pateras con 18 y nueve inmigrantes respectivamente llegaron por la mañana a las playas de Rota (Cádiz) y Nerja (Málaga).

Directiva europea

Mientras, en Santo Domingo, la vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega, explicó la política de inmigración del Gobierno y aclaró sobre la directiva de retorno: “No se ha aplicado ni se va a aplicar nunca en España. Nunca. Que quede bien claro”. “Absoluta tranquilidad”, añadió, en un encuentro sobre igualdad de una agencia de las Naciones Unidas. “No es aplicable esa norma a los inmigrantes latinoamericanos, ni en España ni creo que fuera. La directiva es una norma que introduce en toda Europa garantías donde no las había”.

La número dos del Gobierno, a preguntas de las delegadas, se refirió también al programa de retorno voluntario para los inmigrantes en paro que prepara el Ejecutivo: “Se trata de ayudar a superar las dificultades que tenemos”, explicó.

La política migratoria española es un tema muy sensible en República Dominicana, país que encabezó la primera gran oleada de inmigrantes a España en 1988 y que ahora es la sexta nación en número de residentes legales latinoamericanos, con casi 75.000, según fuentes del Gobierno.

Bernarda Jiménez, recién nombrada secretaria de integración del PSOE, pronunció en el mismo foro de mujeres un emotivo discurso en el que acusó a los países de origen de los sin papeles de “expulsarles”, propagando “una cultura de la huida”.

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viernes, 8 de agosto de 2008

“Las pateras se organizan más por ‘cooperativas’ que por mafias”

La periodista Carla Fibla es coautora del audiolibro ‘Mi nombre es nadie’ sobre el periplo que viven los inmigrantes que tratan de llegar a Europa desde África.

Carla Fibla (Valencia, 1973) lleva siete años informando sobre el fenómeno de la inmigración africana a España desde la orilla sur. Hasta este mes de agosto ha sido la corresponsal de La Vanguardia en Marruecos, desde donde también ha escrito el blog Diario de Rabat para La Vanguardia.es. De su trabajo como corresponsal de la Cadena Ser nace el audiolibro Mi nombre es nadie, un trabajo conjunto con el que fuera director de informativos de la emisora en las islas Canarias Nicolàs Castellano. Mi nombre es nadie (Icaria Editorial) recupera los testimonios recogidos por ambos durante los últimos siete años para ofrecer una perspectiva nueva, más profunda y en primera persona sobre la odisea de quienes tratan de emigrar a España. Impactantes fotografías de inmigrantes desesperados llegando a las Canarias obra de Juan Medina ilustran el libro.

¿A qué hace referencia el título Mi nombre es nadie?
-Mi nombre es nadie es parte de la odisea de Homero. Es la vuelta a Ítaca después de veinte años de un viaje y unas visicitudes tremendas. Ahora los inmigrantes hacen unos trayectos que, por desgracia, les suele costar años realizar o, en ocasiones, se quedan bloqueados en países como Marrruecos justo antes de cruzar a Europa. Los inmigrantes nos relataban que salían de casa con pasaporte o con algún carnet que les identificara pero que, cuando cruzaban la primera frontera, el resto de compañeros de viaje les decían que lo mejor era que se deshicieran de los papeles. Y ellos están dispuestos a perder su identidad.

-¿Qué cuenta el libro?
-En este trabajo hemos hecho un ejercicio de recuperación de memoria, del olvido… Los medios de comunicación damos una noticia y luego nos olvidamos, nos da lo mismo. Hace unas semanas unas mujeres perdieron a sus bebés en el mar y ese caso, por ejemplo, ha quedado en el olvido. ¡Y eso ocurrió hace apenas unas semanas! Lo que hemos intentado es darles un tiempo prácticamente ilimitado a todas las historias que durante siete años hemos estado analizando, viendo y tratando desde el origen para que los propios inmigrantes nos cuenten sin intermediarios qué está pasando: las pausas, los orígenes, los lugares, lo que les rodea cuando van a emprender el viaje.

-¿Las sociedades de acogida contribuimos a que los inmigrantes que tratan de llegar a España por mar sigan sin tener identidad?
-Algunas de las fotografías de Juan Medina en el libro ilustran como tanto en Canarias como en las costas andaluzas hay cementerios donde se ha enterrado a persona que pone inmigrante número uno, inmigrante número dos… Ya no tienen identidad y se quedan ahí. También hay muchas personas caminando por nuestras ciudades en situación irregular o de clandestinidad, como se les denomina, que saben que no tienen ninguna posibilidad de volver a ser considerados una persona o tner los derechos mínimos hasta que no consigan los dichosos papeles. En el fondo, lo arriesgan todo. Pero lo arriesgan todo porque, en realidad, no tienen nada. En su país de origen se sienten muertos en vida. Ese es un sentimiento que casi ninguno de nosotros podemos llegar a saber cómo es. Yo lo he ido aprendiendo escuchándoles y creo que si escuchas los cuatro CDs del audiolibro te das cuenta de lo que significa estar muerto en vida: “no tengo absolutamente nada que perder, no hay nadie que vaya a hacer nada por mi y si quiero salir de la pobreza, del desempleo, del conflicto por el que me están persiguiendo o si quiero tener libertad tengo que salir de aquí como sea”.

-¿Hay inmigrantes que al llegar a España piensen que en realidad vivían mejor en su país de origen?
-En Marruecos el salario mínimo son 180 euros y he conocido a muchos marroquíes que me dicen que se quedarían en su país si ganaran 300 euros. ¡Una diferencia de 120 euros! Y creo que sí, que cuando llegan aquí es durísimo. El racismo que hay en cualquier país europeo es bestial y lo pasan muy mal.

-La sociedad española no se considera racista. ¿Cree que sí lo es?
-Yo creo sí somos muy racistas, muchísimo. Pero creo que el racista es el ser humano en general, no sólo los españoles. No es una cuestión de nacionalidad, el mismo racismo que he visto en España, como cuando aquel chaval pegó a una ecuatoriana en el metro de Barcelona, lo he visto en Marruecos hacia los subsaharianos. Y estoy convencida que en América latina también pasa. Me parece que es bastante innato y que hay que hacer el ejercicio de educar a la gente para que no se así, para que entienda que todos somos seres humanos y que algunos tenemos la suerte de haber nacido en un lugar y no en otro. Al final este es también el mensaje que nos dan los inmigrantes: he nacido en África, pues qué voy a hacer, intentar al menos tener una vida normal.

-Europa está adoptando medidas más restrictivas hacia los inmigrantes.
-Es gravísimo lo de la normativa que acaba de aprovar la Unión Europea, que también ha apoyado España. Dice que se pueden tener a los inmigrantes en centros de internamiento durante 18 meses cuando estos centros están siendo cada vez más como cárceles. Algunos de ellos tienen barrotes, o sea que en realidad son eso. No digo que se tengan que abrir las fronteras sin más, pero no creo en absoluto que la solución sea invertir tanto dinero exclusivamente en subir vallas, en hacer que el Frontex funcione cada vez con más países, en hacer que los inmigrantes salgan cada vez de más abajo sabiendo que entonces cada vez mueren más. Creo que la solución es el desarrollo real en origen, algo que no está haciendo ningún país de la Unión Europea.

-Afirma que no se pueden abrir las fronteras sin más, pero en el prólogo del libro desea buen viaje a quienes se embarcan hacia Europa.
-Es que creo que es imposible cerrarles la puerta. He visto a inmigrantes en la frontera de Melilla con Nador entrenándose para saltar una valla de seis metros. Los inmigrantes me decían “nosotros somos como un ejército, vamos a hacer un ataque”. Yo no había oído nada parecido. Me decían “el chaval este de 10 años es también capaz de saltar, si nos da igual, acabaremos con rasguños, perderemos una pierna por el camino, quedaremos inconscientes… nos da lo mismo. Lo vamos a intentar y lo vamos a conseguir”. Sí, nosotros les deseamos buen viaje, porque se trata de devolverles la dignidad. Si alguien me cuenta su proyecto de vida, yo le deseo buena suerte.

-Desmienten algunos prejucios sobre las pateras…
-El gobierno español reitera el tema de las mafias cada vez que hay una tragedia. Lo que está ocurriendo, tal y como cuentan los propios inmigrantes, es que se organizan ellos mismos así que, más que de mafias tendríamos que hablar de cooperativas. En Senegal, por ejemplo, se reúnen 150 personas, cada una pone dinero para el cayuco y la gasolina y salen. Algunos de ellos son pescadores, con lo cual ponen rumbo a las Canarias y llegan. En el Sáhara Occidental es una especie de red compartida: los saharauis pueden moverse por las dunas del desierto con un pick-up sin luces y llegar hasta la costa y allí les embarca un pescador marroquí, pero son familias quienes están coordinando eso.

-¿No son mafias?
-Sinceramente, yo mafias internacionales que lo estén gestionando no lo creo. Hay mucho dinero que se está moviendo, pero se están enriqueciendo familias o personas sueltas, no creo que haya una coordinación.

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Brusco repunte de la inmigración clandestina de Argelia a España

De sopetón, en pleno verano, repunta la inmigración clandestina por vía marítima procedente de Argelia. Entre el martes y ayer han sido detenidos en Murcia y Alicante 91 argelinos – entre ellos un menor – en situación irregular, presumiblemente llegados en 10 pateras.

Seis embarcaciones fueron apresadas cuando se acercaban a la costa murciana, donde una séptima logró desembarcar. Las otras tres fueron encontradas anteayer vacías en una cala de Torrevieja (Alicante). La Guardia Civil prosigue los rastreos en la zona con la intención de detener a más sin papeles.

Juan Antonio de Heras, consejero de presidencia de Murcia, afirmó que lo sucedido “demuestra la total imprevisión y las mentiras” del Gobierno central con relación, entre otras cosas, al despliegue en las costas murcianas del Sistema Integrado de Vigilancia Exterior (SIVE) del que goza Andalucía. En Murcia está previsto en 2009.

Por alarmante que parezca la reciente avalancha, el flujo de inmigración clandestina procedente de Argelia se sitúa este año por debajo de 2007, según indican fuentes de Interior. Además, a finales de la semana pasada había tan solo 19 argelinos en los centros de internamiento de extranjeros, a los que se añadirán ahora buena parte de los detenidos a principios de esta semana.

Su permanencia en estos centros será de corta duración porque el ritmo de las expulsiones a su país se incrementa en temporada alta. Las repatriaciones a Argelia se efectúan exclusivamente por barco pero, en verano, las frecuencias de los ferrys de Alicante a Orán y de Almería a Ghazaouet son casi diarias.

A diferencia de las barcas que llegan a Andalucía procedentes de Marruecos, en las que zarpan de Argelia rumbo a Murcia y la Comunidad Valenciana no hay subsaharianos. Sus pasajeros suelen ser jóvenes argelinos que pagan grandes sumas para comprar una goma, para que un carpintero les construya una patera o para adquirir algún pequeño pesquero que iba a ser desguazado. La policía española no cree que existan redes criminales tras este fenómeno.

Si las autoridades marroquíes tardaron hasta finales de 2003 en volcarse en impedir que las pateras zarparan de sus costas, las argelinas no ahorran esfuerzos desde que detectaron que el fenómeno adquiría cierta importancia a partir de 2006. Hoy se ha convertido en una obsesión colectiva de la juventud.

A principios de año, la Gendarmería Nacional creó cuatro brigadas especiales para vigilar las costas de las cuatro provincias del oeste del país. El Consejo de Gobierno aprobó además el lunes un anteproyecto de ley que criminaliza la emigración clandestina y es especialmente severo con los menores.

El empeño argelino en acabar con los harragas, como se llaman en el Magreb a los emigrantes clandestinos, obedece a razones ideológicas. En un país impregnado de nacionalismo, las autoridades consideran una humillación y un fracaso que los jóvenes quieran escaparse de un país rico gracias a sus hidrocarburos y que sigue desempeñando un papel destacado entre los países en vías de desarrollo. “Argelia, tus hijos huyen de ti”, titulaba ayer con amargura el diario El Watan.

Las fuerzas de seguridad argelinas luchan en dos frentes: en el oeste, desde donde se emigra a España, y en la zona oriental de Annaba, desde donde zarpan las pateras rumbo a Cerdeña (Italia). A principios de semana fueron detenidos allí 50 candidatos argelinos a la emigración clandestina y un maliense.

Desde principios de año la Marina Nacional ha apresado a 718 argelinos aspirantes a emigrar a escondidas y se ha incautado de 38 embarcaciones. Durante todo el año pasado detuvo a otros 1.530 – rescató también 83 cadáveres de emigrantes ahogados – , a los que hay que añadir 1.071 sin papeles capturados por la Gendarmería en tierra cuando estaban a punto de embarcar.

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Una gran oleada de pateras provoca la detención de 37 inmigrantes ’sin papeles’

El consejero de Presidencia, Juan Antonio De Heras, aprovechó ayer que desde la mar le llegaban vientos favorables – las costas murcianas registraron una auténtica oleada de pateras – y lanzó una andanada dirigida a la línea de flotación del Gobierno de la Nación. El portavoz del Ejecutivo autónomo consideró «inaceptable» el gran retraso acumulado por el Gobierno de España en la implantación definitiva en la Región del Servicio Integrado de Vigilancia Exterior (SIVE), ya que, a su juicio, «la de la Región es una costa desprotegida y una invitación abierta para que en ella operen las mafias de la inmigración».

Lo cierto es que el día de ayer fue especialmente movido en la costa. Las detenciones se iniciaron a raíz de que, hacia la medianoche, el Servicio de Salvamento Marítimo informara a la Guardia Civil de la localización de una embarcación de unos cuatro metros de eslora, y con un motor de escasa cilindrada, en cala Magre, dentro del parque regional de Calblanque, en Cartagena.

Sobre las 8.30 horas de la mañana fueron detenidos cerca de Los Belones, en Cartagena, tres inmigrantes con la ropa mojada, al tiempo que eran localizadas otras dos embarcaciones, una en la bahía de Portmán, en La Unión, y otra dentro del mar, cerca del Cabo del Agua, en Cartagena.

Entre las 9 y las 10 horas fueron interceptados otros doce inmigrantes, seis en la zona cartagenera de Escombreras, uno en Portmán y cinco en el paraje de La Algameca, también en Cartagena. Finalmente, la Guardia Civil detuvo, sobre las 11.30 horas, a otros siete inmigrantes en la zona de Escombreras, con lo que ascendían así a 22 las personas, posiblemente de nacionalidad argelina, que ayer entraron irregularmente por la costa de Murcia.

Los 22 inmigrantes estaban en buen estado de salud, salvo uno de ellos, que prácticamente se encontraba inconsciente cuando fue localizado y que tuvo que ser asistido por fuerte hipotermia. Todos ellos fueron puestos a disposición de la Policía Nacional en la Comisaría de Cartagena, donde se les instruirán los expedientes de devolución a su país de origen.

No obstante, la oleada de pateras no quedó ahí y arrojó a las costas murcianas otros quince inmigrantes, que viajaban en una pequeña embarcación y fueron interceptados a unas 60 millas de Cabo de Palos alrededor de las 16.30 horas de la tarde.

Sin embargo, al cierre de esta edición se habían avistado varias millas mar adentro otras cinco embarcaciones con rumbo a la Región, aunque no se pudo determinar cuántas personas viajaban a bordo de estas últimas pateras de la jornada.

De Heras realizó esas declaraciones coincidiendo con las noticias que apuntaban a esta llegada a las costas murcianas de varias pateras, llevando a bordo inmigrantes que pretendían entrar de manera irregular en el país. «Una situación que no es nueva, sino habitual, por desgracia», recordó el consejero de la Presidencia, y a la que «hay que poner freno de inmediato».

Subrayó que «desde el Gobierno regional vamos a poner todos los medios necesarios para prestar auxilio y asistencia a estos inmigrantes, porque el drama humano es lo primero», y recordó que «detrás de la inmigración clandestina se esconden mafias que operan perfectamente informadas de qué zonas del territorio español están protegidas por el SIVE (Sistema Integral de Vigilancia Exterior) y cuáles no».

«Nosotros – recordó el alto cargo del Ejecutivo autónomo – veníamos reclamando del Ministerio del Interior la implantación definitiva del SIVE, de esos radares que permitan localizar, y también atender a tiempo, a los inmigrantes cuando lleguen a nuestras costas. Pero los anuncios que nos había hecho el señor Rubalcaba de que en el mes de enero de este año, todo lo más, iba a estar perfectamente instalado este servicio, vuelven a incumplirse», denunció.

De Heras afirmó que «desde el Gobierno regional siempre vamos a estar del lado de los inmigrantes, prestándoles auxilio, pero es necesario que el Ministerio del Interior cumpla con sus compromisos e instale en la Región lo mismo que ya tienen otras costas de la geografía española, un SIVE en condiciones».

Tras estas últimas detenciones, el número de inmigrantes irregulares interceptados tras llegar en patera a las costas murcianas asciende, a lo largo del 2008, a un total de 318 personas.

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Este año han arribado a las Islas 4.557 inmigrantes irregulares

El número de inmigrantes irregulares llegados a Canarias en lo que va de año a bordo de pateras o cayucos asciende a 4.557 personas, 1.037 menos que de enero a julio de 2007, cuando arribaron al Archipiélago 5.594 personas de origen subsahariano.

La última de las embarcaciones llegó ayer a la playa de La Caleta, en el municipio herreño de Valverde con un total de 56 inmigrantes, que sobre las 08.00 horas alcanzaron un área recreativa con piscinas denominada La Plancha y desde donde uno de ellos tuvo que ser trasladado a un centro hospitalario con síntomas de hipotermia.

Desde enero a junio de 2008 han llegado a Canarias 3.737 inmigrantes en situación ilegal en cayucos o pateras, mientras que el año pasado de enero a junio llegaron 4.647 personas en esta circunstancia. De este modo, ha habido una reducción en la llegada de inmigrantes, ya que este año han llegado 910 personas menos que en el mismo período del año pasado.

En cuanto al mes de julio, el año pasado en este mes llegaron al litoral de las islas 947 personas, mientras que en el presente mes la cifra se situó en 820 inmigrantes, es decir, 127 personas menos que en el mismo tiempo del pasado 2007, informaron a Europa Press fuentes de la Delegación del Gobierno en Canarias.

Respecto a las embarcaciones, de enero a junio de 2007 llegaron 109 embarcaciones a las islas y en julio de 2007 llegaron 16 embarcaciones. Sin embargo, este año, en concreto, de enero a junio, han arribado a estas costas 60 embarcaciones y en el mes de julio 12 barcos.

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